El paso marítimo reanudó su actividad después de que Washington y Teherán pactaran un texto temporal para detener los combates, según verificaron este jueves las firmas de rastreo Lloyd’s List Intelligence y Kpler
Los primeros buques comerciales de gran porte comenzaron a atravesar nuevamente el estrecho de Ormuz tras más de tres meses de interrupción del tráfico marítimo, luego de la firma de un acuerdo provisional entre Estados Unidos e Irán destinado a poner fin al conflicto que mantuvo cerrada una de las rutas energéticas más importantes del planeta.
El restablecimiento parcial de la navegación marca un paso clave para el comercio internacional, especialmente para el transporte de petróleo y gas natural licuado, ya que el estrecho constituye uno de los corredores marítimos más estratégicos del mundo.
Entre las primeras embarcaciones que realizaron el cruce se encuentran tres superpetroleros saudíes de gran capacidad, que transportan en conjunto alrededor de seis millones de barriles de crudo. También completó la travesía un buque metanero dedicado al transporte de gas natural licuado, convirtiéndose en una de las primeras embarcaciones de este tipo en utilizar nuevamente la vía marítima desde el inicio de las hostilidades.
El movimiento representa el primer regreso significativo de grandes navieras internacionales a la zona después de 110 días de cierre. Diversas compañías del sector marítimo reanudaron gradualmente sus operaciones en el estrecho, aunque bajo estrictas medidas de seguridad y monitoreo constante.
Los registros de navegación muestran un incremento progresivo de los cruces durante las últimas jornadas. Sin embargo, el volumen de tráfico todavía se encuentra muy por debajo de los niveles habituales previos al conflicto. Mientras actualmente se contabilizan apenas algunos tránsitos diarios, antes de la guerra circulaban por la zona más de un centenar de embarcaciones cada día.
La reapertura parcial se produjo tras la firma de un memorando de entendimiento entre Washington y Teherán, acuerdo que permitió flexibilizar las restricciones de navegación y habilitar nuevamente el paso de determinadas embarcaciones comerciales.
A pesar de este avance, especialistas en seguridad marítima advirtieron que la situación continúa siendo delicada. Una parte del estrecho permanece afectada por la presencia de minas navales y otros riesgos derivados del conflicto, lo que obliga a desviar la circulación hacia corredores alternativos considerados más seguros.
Según estimaciones del sector naviero internacional, todavía quedan decenas de artefactos explosivos pendientes de neutralización en la ruta central del estrecho. Como consecuencia, los buques deben utilizar canales de navegación alternativos ubicados más cerca de las costas de Irán y Omán.
Expertos comparan la situación con una autopista cuya vía principal permanece cerrada, obligando a todo el tránsito a desplazarse por carriles secundarios con capacidad limitada. Esta situación reduce la velocidad de circulación y dificulta el regreso inmediato a la normalidad operativa.
Las organizaciones marítimas internacionales señalaron que la recuperación completa del tráfico podría demandar varias semanas e incluso meses. Además del despeje de minas, será necesario coordinar la salida ordenada de cientos de embarcaciones que permanecen varadas dentro del Golfo Pérsico desde el comienzo del conflicto.
De acuerdo con estimaciones recientes, más de 500 buques comerciales continúan a la espera de condiciones seguras para retomar sus rutas habituales. Entre ellos se encuentran petroleros, graneleros, portacontenedores y transportes especializados, además de miles de marinos afectados por las restricciones impuestas durante los meses de cierre.
Las autoridades marítimas también trabajan en la creación de mecanismos internacionales de coordinación que permitan organizar los movimientos de entrada y salida de embarcaciones, minimizar riesgos y evitar congestiones en los corredores habilitados.
La reapertura gradual del estrecho es observada con atención por los mercados energéticos internacionales debido a la importancia estratégica de esta vía. Antes del conflicto, por allí transitaba aproximadamente una quinta parte del petróleo comercializado en el mundo, además de una proporción significativa de las exportaciones globales de gas natural licuado.
Por ese motivo, cualquier alteración en la navegación del estrecho de Ormuz tiene repercusiones inmediatas sobre los precios internacionales de la energía, las cadenas de suministro y el comercio global.
Aunque el acuerdo entre Estados Unidos e Irán abrió una ventana para la normalización del tránsito marítimo, las autoridades y los operadores del sector coinciden en que la recuperación total de la actividad dependerá de la evolución de la situación de seguridad en la región y de la capacidad para restablecer plenamente las condiciones de navegación en una de las rutas más sensibles del planeta.



