Keiko Fujimori asumió como presidenta de Perú a los 51 años, convirtiéndose en la primera mujer elegida por voto popular para gobernar el país y devolviendo al fujimorismo al poder casi 26 años después de la salida de Alberto Fujimori.
Su llegada al poder pone fin a una larga trayectoria política marcada por tres derrotas presidenciales (2011, 2016 y 2021), una investigación judicial y más de dos décadas de protagonismo en la política peruana.
En 1994, con 19 años, asumió como primera dama tras la separación de sus padres, Alberto Fujimori y Susana Higuchi. En 2006 fue elegida congresista por Lima y pasó a liderar Fuerza Popular, consolidándose como la principal referente del fujimorismo.
Su carrera estuvo ligada al legado de Alberto Fujimori, presidente de Perú entre 1990 y 2000. Mientras sus seguidores destacan la lucha contra el terrorismo y la estabilización económica, sus críticos señalan el autoritarismo, la corrupción y las violaciones a los derechos humanos. El exmandatario fue condenado a 25 años de prisión por delitos de lesa humanidad y corrupción.
Entre 2018 y 2020 permaneció en prisión preventiva por una investigación por presunto lavado de activos relacionada con el caso Odebrecht. A pesar de ello, mantuvo el liderazgo de Fuerza Popular y volvió a competir por la presidencia.
Su campaña se centró en combatir la inseguridad, el crimen organizado, el narcotráfico y la minería ilegal. En su discurso de asunción anunció un mayor protagonismo de las Fuerzas Armadas en zonas de emergencia y el fortalecimiento de los organismos de inteligencia.
La ceremonia contó con la presencia del presidente argentino Javier Milei, quien mantuvo una reunión bilateral con la nueva mandataria antes del traspaso de mando.
Además de ser la primera mujer elegida presidenta de Perú por voto popular, Keiko Fujimori asume el desafío de gobernar un país que tuvo nueve presidentes en la última década y buscará completar un mandato de cinco años con mayoría parlamentaria.



