La agenda del encuentro estará marcada por la discusión de temas económicos y comerciales, además de abordar la situación en Oriente Medio y la cooperación respecto a la crisis energética mundial
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, inició este martes por la tarde un viaje diplomático hacia China con el objetivo de reunirse en Beijing con el mandatario chino, Xi Jinping. Se trata de una cumbre considerada de alto riesgo político y económico debido al contexto internacional actual, marcado por tensiones comerciales, conflictos armados y una crisis energética global.
Antes de subir al Air Force One en la base aérea Andrews, cerca de Washington, Trump habló brevemente con la prensa y adelantó que el eje principal de las conversaciones con Xi será el comercio entre ambos países. Según explicó, la prioridad de la reunión estará centrada en discutir la relación económica entre las dos mayores potencias del mundo, especialmente luego de años de tensiones arancelarias y disputas comerciales.
El avión presidencial tiene prevista una escala técnica en Anchorage, Alaska, para repostar combustible antes de continuar hacia Beijing. La llegada de Trump a la capital china está programada para la noche del miércoles, hora local.
Esta visita representa el primer viaje de Trump a China en más de ocho años. Originalmente, el encuentro había sido planeado para marzo, pero terminó siendo postergado debido al conflicto bélico que Estados Unidos e Israel iniciaron contra Irán. Esa guerra, que ya lleva más de dos meses, generó fuertes repercusiones internacionales y se transformó en uno de los focos de mayor tensión geopolítica del momento.
Sin embargo, Trump intentó minimizar públicamente la importancia de la cuestión iraní dentro de la agenda bilateral con China. Aseguró que Estados Unidos tiene la situación “bajo control” y sostuvo que Irán terminará aceptando un acuerdo o enfrentará consecuencias extremadamente duras. Sus declaraciones reflejan la postura agresiva que mantiene Washington frente al gobierno iraní en medio del conflicto.
Uno de los puntos más delicados de esta guerra es la situación del estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más importantes del mundo para el transporte de petróleo y gas. Actualmente, el paso se encuentra prácticamente bloqueado: por un lado, Estados Unidos mantiene un bloqueo naval sobre puertos iraníes, y por otro, Teherán restringe el tránsito marítimo internacional en la zona. Como consecuencia directa, el suministro mundial de combustible comenzó a resentirse y las reservas energéticas globales disminuyeron considerablemente.
China observa esta situación con enorme preocupación porque es el principal comprador de petróleo iraní a nivel mundial. Por ese motivo, Beijing viene reclamando la reapertura urgente del estrecho de Ormuz para evitar un agravamiento de la crisis energética internacional.
En distintas oportunidades, Trump había pedido públicamente a Xi Jinping que utilizara la influencia de China sobre Irán para presionar a Teherán y reducir las tensiones. Sin embargo, antes de partir hacia Beijing, el mandatario estadounidense relativizó esa necesidad y afirmó que no considera indispensable la ayuda china para resolver el conflicto iraní.
Más allá de la guerra en Medio Oriente, el verdadero núcleo de la cumbre será la relación económica entre ambos países. Las reuniones oficiales se desarrollarán entre jueves y viernes y buscarán consolidar la tregua comercial alcanzada meses atrás. Ese acuerdo preliminar había permitido reducir algunos aranceles mutuos y flexibilizar ciertas restricciones comerciales que afectaban a empresas y exportaciones de ambos lados.
Otro tema importante dentro de las negociaciones será la cooperación china para limitar la exportación de sustancias químicas utilizadas como precursores del fentanilo, una droga sintética que provocó una grave crisis sanitaria en Estados Unidos debido al aumento de sobredosis y tráfico ilegal.
Además del comercio y la seguridad internacional, Trump también planea abordar la cuestión de Taiwán. Estados Unidos mantiene históricamente apoyo político y militar hacia la isla, incluyendo el suministro de armamento, algo que el gobierno chino rechaza de manera contundente porque considera a Taiwán una provincia rebelde que forma parte de su territorio.
El propio Trump reconoció que este será un punto sensible de la conversación con Xi Jinping. Admitió que al presidente chino no le agrada la asistencia militar estadounidense a Taiwán y confirmó que el tema estará presente en las discusiones bilaterales.
La agenda oficial del viaje incluye además actividades protocolares y diplomáticas, entre ellas una visita al histórico Templo del Cielo en Beijing y una cena de Estado organizada por el gobierno chino. Está previsto que Trump finalice su visita y regrese a Estados Unidos el viernes.

