El papa León XIV se enfrenta a la primera gran crisis de su pontificado, provocada por un grupo católico rebelde

El papa León XIV hizo un llamado a un grupo rebelde de católicos tradicionalistas que planea ordenar obispos sin la aprobación de la Santa Sede, y advirtió que cometerá un “pecado de extrema gravedad” si lleva adelante esa decisión.

A poco más de un año de haber asumido el pontificado, León XIV enfrenta el primer gran desafío interno de su mandato por parte de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X (FSSPX), una organización que rechaza las reformas impulsadas por la Iglesia católica en las últimas décadas, entre ellas la celebración de la misa en idiomas distintos del latín. El grupo tiene previsto ordenar a cuatro obispos este miércoles en su seminario de Écône, Suiza.

Según advirtió el Pontífice, esas ordenaciones constituirían un acto “cismático”. Si se concretan, los nuevos obispos serán excomulgados, es decir, quedarán oficialmente excluidos de la comunión sacramental de la Iglesia.

“Les suplico y les pido de todo corazón: ¡Por favor, den marcha atrás!”, escribió León XIV en una carta dirigida a los integrantes de la fraternidad. “Rezo por ustedes, porque desgarrar la túnica inconsútil de Cristo es un pecado de extrema gravedad. Que el Señor ilumine sus conciencias y despierte sus corazones”.

En la doctrina católica, la comunión entre los obispos y el papa constituye uno de los pilares de la unidad de la Iglesia. Desde su elección, León XIV ha convertido la promoción de esa unidad en una de las prioridades de su pontificado. Por ese motivo, la decisión de ordenar obispos sin autorización papal sería considerada una grave violación del derecho canónico.

La Fraternidad Sacerdotal San Pío X mantiene una presencia importante en Estados Unidos, donde posee una sede central en Missouri y un seminario para la formación de sacerdotes en Dillwyn, Virginia. Uno de los obispos que será consagrado es el padre Michael Goldade, actual rector de ese seminario.

La organización fue fundada en 1970 en Suiza por el arzobispo francés Marcel Lefebvre, aunque cinco años después fue oficialmente suprimida por el obispo de Friburgo. En 1988, el grupo ya había ordenado a cuatro obispos sin autorización del papa, lo que derivó en la excomunión de sus protagonistas.

La ruptura con la Iglesia tuvo su origen en el rechazo de Lefebvre y sus seguidores a las reformas aprobadas durante el Concilio Vaticano II en la década de 1960. Los llamados “lefebvrianos” cuestionan las enseñanzas del Concilio sobre la libertad religiosa, el ecumenismo y la reforma de la liturgia católica. También rechazan otras decisiones conciliares, entre ellas la condena de todas las formas de antisemitismo.

Los integrantes de la FSSPX sostienen que necesitan ordenar obispos sin autorización porque consideran que la Iglesia atraviesa un “estado de emergencia” provocado por la incorporación de ideas liberales y “modernistas”. Según afirman, su prioridad es preservar “la salvación de las almas”. En ese marco, recientemente difundieron una “Profesión de Fe Católica” de 28 páginas con el objetivo de, según explican, “iluminar a las almas frente a los errores modernos”.

Aunque la fraternidad cuenta con unos 700 sacerdotes y alrededor de 600.000 seguidores en todo el mundo —una cifra reducida frente a los cerca de 1.400 millones de fieles y 400.000 sacerdotes de la Iglesia católica—, el Vaticano considera que la situación representa una amenaza significativa para la unidad eclesial.

El cardenal Blase Cupich, arzobispo de Chicago y uno de los colaboradores más cercanos a León XIV, aseguró a CNN que “el peligro” consiste en la creación de “una estructura paralela dentro del cuerpo eclesial de la Iglesia”.

Cupich señaló además que el Papa realizó numerosos intentos para convencer a la fraternidad de desistir de las ordenaciones.

“Son un grupo pequeño; sin embargo, hacen un uso indebido de los ritos de la Iglesia al ordenar obispos. Él se toma el asunto muy en serio y por eso ha intervenido en múltiples ocasiones”, afirmó.

Durante las últimas décadas, distintos pontífices intentaron restablecer el diálogo con la FSSPX. En 2009, el papa Benedicto XVI levantó la excomunión de los cuatro obispos ordenados en 1988 como gesto de acercamiento. Sin embargo, poco después trascendió que uno de ellos, Richard Williamson, había negado la existencia de las cámaras de gas utilizadas por el régimen nazi durante el Holocausto. Posteriormente fue juzgado y condenado por un tribunal alemán, además de ser expulsado de la fraternidad.

Pese a los reiterados llamados del papa León XIV para que suspendan las consagraciones episcopales, el grupo mantiene avanzados los preparativos. Incluso habilitó un sitio web con el programa de los cuatro días de celebraciones y ofrece un estuche conmemorativo con cuatro botellas de vino por 75 francos suizos.

“Si toman esa decisión, lo siento, pero debemos seguir adelante”, afirmó.