Ola de calor en Europa: Francia vivió su día más cálido; España, en alerta roja

Una intensa ola de calor afecta a gran parte de Europa occidental y provoca temperaturas récord en países como Francia, España, Italia y el Reino Unido. El fenómeno se produce apenas iniciado el verano boreal y está asociado a la presencia de un domo de calor, una masa de aire extremadamente cálida atrapada bajo un sistema de alta presión atmosférica que impide el ingreso de corrientes más frías y favorece la persistencia de temperaturas elevadas durante varios días.

Las consecuencias del calor extremo ya comenzaron a sentirse en distintos países. En Francia se registraron las temperaturas nocturnas más altas desde que existen registros meteorológicos modernos y más de cincuenta departamentos permanecen bajo alerta roja. Las autoridades dispusieron el cierre preventivo de unas 1.350 escuelas y recomendaron a la población reducir los desplazamientos, evitar la exposición al sol y priorizar el trabajo remoto cuando sea posible. La situación también generó preocupación por el aumento de accidentes vinculados al intento de aliviar las altas temperaturas en lugares no habilitados para el baño, fenómeno que ya provocó decenas de muertes por ahogamiento.

Los especialistas explican que el actual domo de calor está reteniendo una masa de aire extremadamente cálida y seca procedente del norte de África y del desierto del Sahara. Al quedar atrapado bajo una potente área de alta presión, ese aire caliente continúa acumulando energía y elevando las temperaturas de manera sostenida. Este mecanismo impide además la formación de lluvias y la llegada de sistemas frontales que podrían contribuir a refrescar el ambiente.

En Italia, el Ministerio de Salud activó la alerta roja en numerosas ciudades, entre ellas Roma, Milán, Turín, Venecia, Bolonia y Florencia, donde las temperaturas superan ampliamente los 35 grados y podrían acercarse a los 40. Las autoridades sanitarias advirtieron sobre los riesgos para personas mayores, niños y pacientes con enfermedades preexistentes, recomendando una adecuada hidratación y la reducción de actividades al aire libre durante las horas de mayor calor.

España también atraviesa una situación excepcional. En varias regiones se registraron temperaturas superiores a los 40 grados y algunas zonas experimentaron más de setenta horas consecutivas con valores superiores a los 30 grados. Ante este escenario, los servicios meteorológicos emitieron alertas por peligro extraordinario y advirtieron sobre los riesgos asociados a la prolongación de las temperaturas extremas.

En el Reino Unido, donde episodios de calor de esta magnitud son poco frecuentes, las autoridades meteorológicas emitieron una alerta roja por riesgo significativo para la vida. Se prevén temperaturas cercanas a los 40 grados en algunas regiones de Inglaterra y Gales, acompañadas por altos niveles de humedad que incrementan la sensación térmica y dificultan la recuperación del organismo durante la noche.

Uno de los fenómenos que más preocupa a los expertos es el de las llamadas “noches tropicales”, caracterizadas por temperaturas mínimas que no descienden de los 20 grados. Estas condiciones impiden que el cuerpo humano elimine el calor acumulado durante el día, generan trastornos del sueño y aumentan el estrés cardiovascular, especialmente entre las personas más vulnerables. La combinación de jornadas extremadamente calurosas y noches sin alivio térmico es considerada uno de los factores que más incrementan la mortalidad asociada a las olas de calor.

En paralelo, organismos internacionales continúan advirtiendo sobre la creciente frecuencia e intensidad de estos eventos extremos. La Organización Meteorológica Mundial informó que mayo de 2026 fue uno de los meses de mayo más cálidos registrados a nivel global. En ese contexto, el secretario general de la Organización de las Naciones Unidas, António Guterres, volvió a reclamar acciones urgentes para limitar el calentamiento global y reducir la dependencia de los combustibles fósiles, señalando que la crisis climática y la crisis energética comparten causas estructurales comunes.

Mientras la ola de calor continúa avanzando sobre el continente, las autoridades europeas mantienen las alertas activas y refuerzan las medidas preventivas para minimizar los riesgos sanitarios, ambientales y sociales derivados de uno de los episodios de calor más intensos registrados en los últimos años.