Abelardo de la Espriella ganó el balotaje presidencial en Colombia por una diferencia muy ajustada frente a Iván Cepeda. Con el 99,87% de las mesas escrutadas, obtuvo el 49,65% de los votos contra el 48,70% de su rival, una ventaja de aproximadamente 247.000 sufragios.
Tras conocerse los resultados preliminares, De la Espriella se proclamó presidente electo y aseguró haber recibido el reconocimiento de distintos mandatarios internacionales, entre ellos el presidente de Estados Unidos, Donald Trump.
Sin embargo, Iván Cepeda no reconoció la derrota y anunció que su espacio impugnará alrededor de 33.000 mesas electorales, al considerar que el resultado todavía no es definitivo. En la misma línea, el presidente saliente Gustavo Petro denunció presuntas irregularidades y sostuvo que aún no puede determinarse oficialmente quién será el próximo mandatario.
La ajustada diferencia reflejó un escenario de fuerte polarización política en Colombia. Luego de la elección, miles de personas se manifestaron en distintas ciudades del país, especialmente en Bogotá y Cali, para expresar su rechazo al resultado electoral.
Las protestas comenzaron de forma pacífica, pero en algunos sectores derivaron en enfrentamientos con las fuerzas de seguridad, quema de neumáticos y barricadas. Los manifestantes, en su mayoría simpatizantes de Petro y Cepeda, manifestaron preocupación por algunas propuestas de campaña de De la Espriella, como el endurecimiento de las políticas de seguridad, la construcción de megacárceles y el impulso a proyectos de fracking.
Entre los reclamos también apareció el temor a posibles recortes en programas sociales impulsados por el gobierno saliente. Los disturbios reavivaron el recuerdo de las protestas masivas que atravesó Colombia entre 2019 y 2021.
Por su parte, De la Espriella afirmó que gobernará para todos los colombianos y descartó cualquier tipo de represalia contra la oposición. De confirmarse los resultados en el escrutinio definitivo, asumirá la presidencia el próximo 7 de agosto.



