El G7 busca reducir su dependencia de China en minerales críticos y fortalecer la seguridad energética

Los países que integran el Grupo de los Siete (G7) acordaron avanzar en una reducción significativa de su dependencia de China para el abastecimiento de minerales críticos, recursos esenciales para la fabricación de teléfonos móviles, baterías, semiconductores y otras tecnologías consideradas estratégicas.

La decisión fue adoptada al finalizar una cumbre de tres días en Francia, donde los líderes de las principales economías industrializadas establecieron como objetivo que la participación china en el suministro de estos materiales se reduzca a menos del 60% para el año 2030. Además, manifestaron su intención de continuar disminuyendo esa dependencia hasta alcanzar el 50% lo antes posible.

La iniciativa forma parte de una estrategia más amplia orientada a diversificar las cadenas de abastecimiento y disminuir los riesgos asociados a la concentración de recursos clave en un número limitado de proveedores.

En una declaración conjunta, los líderes señalaron que la incertidumbre económica global, las tensiones geopolíticas y los desequilibrios persistentes en el comercio internacional representan desafíos importantes para la estabilidad financiera y el crecimiento económico.

En ese marco, acordaron fortalecer la cooperación internacional para prevenir crisis energéticas y posibles interrupciones en las cadenas de suministro mediante la creación de un mecanismo de monitoreo y respuesta coordinado junto con la Agencia Internacional de la Energía.

El objetivo es mejorar la capacidad de reacción frente a eventuales problemas en el abastecimiento energético y reducir el impacto de situaciones de alta volatilidad en los mercados internacionales.

Como parte de estas medidas, los países miembros impulsarán el desarrollo de reservas estratégicas de petróleo más eficientes, con niveles de almacenamiento capaces de cubrir aproximadamente 90 días de importaciones netas.

El grupo también reafirmó su compromiso con la estabilidad financiera internacional en un contexto marcado por la volatilidad de los precios de la energía y las tensiones geopolíticas que afectan a distintas regiones del mundo.

Asimismo, destacó la importancia de garantizar la libertad de navegación en rutas marítimas estratégicas para el comercio global, especialmente aquellas vinculadas al transporte de petróleo y otros recursos energéticos.

Los líderes advirtieron además sobre los desequilibrios existentes en la economía mundial. Según expresaron, ciertas políticas industriales y prácticas económicas pueden generar distorsiones comerciales, excesos de capacidad productiva y nuevas dependencias en sectores considerados estratégicos.

Frente a este escenario, los países del G7 reafirmaron su compromiso de reforzar la seguridad de las cadenas de suministro y reducir vulnerabilidades en áreas tecnológicas clave para sus economías.

La declaración también abordó el crecimiento acelerado de la inteligencia artificial. En ese sentido, se encargó a los ministros de Finanzas y a las autoridades monetarias de cada país evaluar los posibles riesgos y oportunidades que estas tecnologías pueden generar en la productividad, el empleo y el sistema financiero global.

Además, se planteó la necesidad de profundizar la cooperación internacional en materia de ciberseguridad y desarrollo de tecnologías avanzadas, con el objetivo de fortalecer la resiliencia económica frente a los desafíos emergentes.

Las conclusiones de la cumbre serán incorporadas a futuras discusiones internacionales orientadas a promover una economía global más estable, resiliente y preparada para enfrentar los cambios tecnológicos y geopolíticos de los próximos años.