Taiwán denunció la intrusión por primera vez de buques chinos en aguas de la isla Taiping

Dos buques de guerra chinos ingresaron en la zona restringida del enclave taiwanés en el archipiélago Spratly, en un episodio que Taipéi enmarca en una campaña sistemática de presión de Beijing sobre sus aguas

La Guardia Costera de Taiwán denunció este jueves que dos embarcaciones de la Armada china ingresaron en aguas próximas a la isla Taiping, un hecho sin precedentes en la zona bajo control taiwanés dentro del disputado archipiélago Spratly, ubicado en el Mar de China Meridional.

De acuerdo con un comunicado oficial, los buques chinos penetraron de manera visible en el área restringida que se extiende aproximadamente cuatro kilómetros desde la costa de la isla. Permanecieron allí durante unos quince minutos hasta que fueron interceptados y obligados a retirarse por unidades de la Guardia Costera taiwanesa. Las autoridades de la isla calificaron el episodio como una provocación deliberada y una nueva escalada en las tensiones con Beijing.

La isla Taiping, también conocida como Itu Aba, es la más grande del archipiélago Spratly y constituye uno de los puntos de disputa territorial más sensibles de la región. Además de Taiwán y China, Filipinas y Vietnam también reclaman soberanía sobre este territorio. Aunque Taipéi mantiene el control efectivo de la isla, China sostiene que forma parte de su territorio y la incluye dentro de sus amplias reclamaciones sobre el Mar de China Meridional.

El Consejo de Asuntos Marítimos de Taiwán, organismo encargado de supervisar las operaciones de la Guardia Costera, aseguró que China mantiene una campaña constante de presión sobre la isla. Según el organismo, la incursión registrada demuestra que las recientes maniobras navales chinas en la zona representan un desafío al orden internacional. Asimismo, afirmó que Beijing utilizó como excusa las conversaciones mantenidas entre Japón y Filipinas para justificar sus acciones.

Las autoridades taiwanesas acusaron además a China de emplear tácticas de “zona gris”, es decir, acciones que buscan ejercer presión sin llegar a un enfrentamiento militar directo. Según la Guardia Costera, estas maniobras tienen como objetivo proyectar una falsa imagen de control y jurisdicción sobre aguas que Taiwán considera propias de acuerdo con la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (UNCLOS).

El incidente ocurre en medio de una intensa actividad naval china alrededor de Taiwán durante los últimos días. Beijing había desplegado una operación marítima de cinco jornadas al este de la isla, argumentando que respondía a los diálogos entre Japón y Filipinas para delimitar sus respectivas zonas económicas exclusivas. China calificó esas conversaciones como ilegales y aseguró que sus ejercicios concluyeron con éxito tras completar un circuito de vigilancia triangular en la región.

Sin embargo, Taiwán rechazó esas afirmaciones y sostuvo que China no posee autoridad sobre esas aguas. La Administración de Guardacostas señaló que sus unidades monitorearon permanentemente a los buques chinos y calificó de irreal la versión de Beijing sobre un supuesto cerco marítimo alrededor de la isla.

Además, las autoridades taiwanesas denunciaron que embarcaciones chinas solicitaron información a tres buques mercantes que navegaban por la zona, incluyendo detalles sobre sus puertos de destino. Para Taipéi, este comportamiento constituye otra muestra de las tácticas de presión utilizadas por China para reforzar sus reclamos territoriales.

La tensión diplomática coincide con una demostración de capacidad militar por parte de Taiwán. El miércoles, el Ejército realizó ejercicios con fuego real utilizando sistemas lanzacohetes HIMARS de fabricación estadounidense en las cercanías de Taichung, en la costa occidental de la isla. La maniobra simuló operaciones de apoyo de fuego a larga distancia frente a un eventual ataque enemigo.

Actualmente, Taiwán dispone de once sistemas HIMARS y espera incorporar dieciocho unidades adicionales durante 2026. Además, cuenta con autorización de Estados Unidos para adquirir ochenta y dos sistemas más, junto con munición de precisión, en una operación valuada en más de 4.000 millones de dólares.

A pesar de ello, el gobierno taiwanés sigue a la espera de la aprobación definitiva de un paquete de armamento más amplio, estimado en 14.000 millones de dólares, cuya venta continúa siendo evaluada por Washington. En ese contexto, el presidente estadounidense Donald Trump afirmó recientemente que el suministro de armas a Taiwán constituye una importante herramienta de negociación en la relación con China.

Taiwán mantiene relaciones diplomáticas oficiales con apenas una docena de países y depende en gran medida del respaldo militar estadounidense para fortalecer su capacidad de disuasión. Por su parte, China considera a la isla una parte inseparable de su territorio y continúa sin descartar el uso de la fuerza para lograr su reunificación.