A pocas horas de la segunda vuelta presidencial en Perú, un sondeo realizado por la consultora Ipsos refleja un escenario de extrema paridad entre los dos candidatos que disputan la presidencia. De acuerdo con el estudio, el nacionalista Roberto Sánchez alcanza una intención de voto del 43,8%, mientras que Keiko Fujimori registra el 43,2%, una diferencia de apenas seis décimas que se encuentra dentro del margen de error de la encuesta.
Uno de los datos más relevantes del relevamiento es la disminución del voto en blanco y nulo, que se ubicaría en torno al 13%, una cifra considerablemente menor a la proyectada semanas atrás. Este fenómeno es interpretado por distintos especialistas como una señal de que muchos electores que se mantenían indecisos comenzaron a definir su postura en los días previos a la elección.
La creciente polarización de la campaña habría sido uno de los principales factores detrás de esta tendencia. Diversos analistas sostienen que una parte importante del electorado moderado terminó inclinándose por una de las dos opciones ante el temor de un eventual triunfo del candidato rival.
La encuesta, elaborada sobre una muestra de 1.200 personas y con un margen de error del 2,5%, también muestra un cambio respecto de los relevamientos anteriores, en los que Fujimori aparecía con una leve ventaja. El nuevo escenario revela un avance de Sánchez en la recta final de la campaña y confirma el alto nivel de competitividad de la contienda.
Entre las explicaciones de este cambio aparece el impacto que habría tenido el debate presidencial realizado el fin de semana pasado. Según diversas evaluaciones, el candidato nacionalista logró consolidar apoyos en sectores que mantenían dudas sobre su candidatura, especialmente entre votantes identificados con el expresidente Pedro Castillo y con los sectores populares del sur del país.
En cuanto a los votos no válidos, la encuesta estima que el 6,4% correspondería a votos en blanco y el 6,6% a votos nulos. Si esos sufragios son excluidos del cálculo y se consideran únicamente los votos válidos, la distribución quedaría en 50,3% para Sánchez y 49,7% para Fujimori.
Con estos números, el país se encamina hacia una definición extremadamente ajustada, similar a la registrada en las últimas elecciones presidenciales. En los antecedentes más recientes, tanto Pedro Pablo Kuczynski como Pedro Castillo lograron imponerse sobre Keiko Fujimori por márgenes muy reducidos, cercanos a los 40.000 votos.
En la primera vuelta, Fujimori fue la candidata más votada con el 17,19% de los sufragios válidos. Sánchez terminó en segundo lugar con el 12,03%, apenas por delante del dirigente de derecha Rafael López Aliaga, quien obtuvo el 11,91%, quedando fuera del balotaje por una diferencia cercana a los 21.000 votos.
Más de 27,4 millones de ciudadanos están habilitados para participar de esta segunda vuelta, que definirá al próximo presidente peruano. La elección se desarrolla en un contexto de fuerte inestabilidad institucional, luego de una década marcada por crisis políticas, destituciones y renuncias presidenciales. Desde 2016, Perú ha tenido ocho mandatarios distintos, reflejando la complejidad del escenario político que atraviesa el país.



