El gobierno de Venezuela dejó fuera de las negociaciones con la oposición la liberación del expresidente Nicolás Maduro, quien permanece detenido en Estados Unidos acusado de narcotráfico. La ausencia del tema durante las cinco sesiones de diálogo representa una señal del creciente distanciamiento entre el gobierno interino de Delcy Rodríguez y quien fuera su antiguo jefe político.
En enero, Rodríguez había calificado la captura de Maduro y de su esposa, Cilia Flores, como un acto de “vil agresión”, mientras que Jorge Rodríguez había prometido que el gobierno no descansaría hasta conseguir su liberación. Sin embargo, durante las recientes conversaciones, ambas partes se concentraron en cuestiones vinculadas con la recuperación del país, la organización de futuras elecciones y la reforma del sistema judicial.
El cambio también se refleja en la política interna. Desde la detención de Maduro fueron retirados carteles y murales que exigían su liberación, mientras que Rodríguez prácticamente dejó de mencionarlo en sus apariciones públicas. Al mismo tiempo, la presidenta interina reemplazó a altos mandos militares por personas de su confianza y el poderoso dirigente Diosdado Cabello se acercó a Washington.
Las negociaciones, respaldadas por Estados Unidos, tuvieron pocos resultados concretos en materia electoral. El gobierno y la oposición sí acordaron comenzar a trabajar en una reforma judicial y discutieron la recuperación económica después de los terremotos de junio, incluyendo la posibilidad de repatriar unos US$4.000 millones en oro depositados en el Banco de Inglaterra. Tras las conversaciones, el gobierno anunció la liberación de 131 presos políticos, aunque Foro Penal pudo verificar inicialmente 78 liberaciones.
A pesar del creciente aislamiento de Maduro, el expresidente todavía conserva el respaldo de sectores chavistas que consideran que fue traicionado y entregado a Estados Unidos por miembros de su propio entorno. La oposición también enfrenta divisiones, especialmente porque las negociaciones no incluyeron a María Corina Machado, una de sus principales referentes. Para algunos analistas, el gobierno de Rodríguez parece haber asumido que el futuro político de Maduro ya no forma parte de sus prioridades y que su principal objetivo ahora es garantizar su propia supervivencia.
